No basta con que una pieza de Joyería esté bien hecha
y tenga un buen diseño, además, debe estar bien acabada.
El acabado, junto con el precio, son factores de venta
decisivos. No debe olvidarse que, desgraciadamente, la
mayoría de compradores, cuando adquieren una joya, se
fijan más en el brillo que en la forma. En esta obra se
describen diferentes posibilidades de pulido, tales como:
esmerilado, desbaste o alisado, pulido a mano o a motor,
lapeado, lapidado, bruñido, tratamientos a tambor, pulido
a campana, abrillantado por vibración, pulido por centrifugación,
abrillantado electrolítico, abrillantado químico o "bombazo",
etc. También se citan diferentes medios complementarios,
tales como: pastas de pulir, abrasivos, ruedas, cepillos,
paños, abrillantadores, mateado, gratado, limpieza, sistemas
de aspiración, etc.